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Géneros Trata de Personas A SEIS AÑOS DE SU DESAPARICIÓN
A SEIS AÑOS DE SU DESAPARICIÓN PDF Imprimir E-mail
Miércoles, 16 de Marzo de 2011 20:05
Carta abierta por Florencia Pennacchi

(AW) A seis años de la desaparicón de la joven Florencia Pennacchi, publicamos la siguente carta abierta:

penacci


Buenos Aires, 16 de marzo del 2011

Dicen que salió de su casa, en el barrio de Palermo de la Capital Federal, rumbo a Plaza Serrano. Dicen que llevaba lo puesto y nada más, como quien sale a hacer los mandados. Dicen que dicen, dicen y no hacen nada.

En el 2005 el país venía de sobreponerse a una crisis devastadora, que había hecho estragos en las capas medias y bajas de la sociedad argentina. Veníamos de la década del 90, infame década del menemato, en la que la socavación de los valores había cundido de tal manera que proliferaron las formas más degradantes de mercantilización.
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La obscenidad del libre mercado copa todas los ámbitos de la vida de las personas y la mercantilización de los cuerpos -que ya no era novedad- abre su local comercial y lo publicita con marquesinas de colores bajo el amparo del Estado, funcionarios vestidos de Versace en oferta al mejor postor, dispuestos a entregarlas a TODAS y festejar con pizza y Champagne.

Todo ese tiempo fue más que suficiente para asentar de manera organizada estas degradantes formas de comercialización, un Estado a disposición, una sociedad receptiva y por sobre todo un mercado mundial que se abría. Redes de trata de mujeres, niñas y niños, redes de explotación de trabajadoras y trabajadores esclavos, venta de órganos, venta de niñas y niños, narcotráfico y venta de armas, para nombrar sólo algunas de las redes delictivas que se establecen hasta visibilizarse al amparo de un Estado mayoritariamente corrupto.

El 2005 era hijo de un matrimonio "malavenido" entre un Estado en descomposición y una promesa de reconstitución del mismo.

Aún suturando esta herida coronada por la crisis de 2001, empezaba Flor el año con proyectos personales, que en su microcosmos, daba cuenta de querer sanar esa herida, abandonar viejos hábitos, retomar con más convicción la carrera, comprometerse políticamente, a terminar con el ombliguismo individual y reconocerse como parte de un todo y a comprender que las injusticias sociales podían y debían combatirse entre muchos otros proyectos.

Me acuerdo que por febrero de ese año nos encontramos en el anexo del Congreso de la Nación, en un foro en defensa de la educación pública y recorrimos el edificio, buscando una cocina para calentar el agua. Me alegré entonces de verla activando, como siempre cuando le gustaba lo que hacía, me contó con entusiasmo su participación en una agrupación universitaria y me alegré en lo más íntimo de que nos reencuentre algo tan humano. Florencia venía de algunos desordenes típicos de esta adolescencia tardía que se nos impuso, sobre todo, por la falta de trabajo y de proyectos en las que nos dejaba el neoliberalismo. Florencia, Cecilia, Silvina, Lilén, Leonora, Lucrecia, Agustina, Tato, El galle etc. veníamos de ese desorden. Y más por separado que en conjunto nos pusimos a encontrarle soluciones. Florencia y Lilén empezaron a trabajar en el Estado como pasantes de la facultad. Ya no estaba en las mismas condiciones, sabía lo que quería y sabía a dónde tenía que ir.

El 16 de marzo del 2005, tenía 25 años y había empezado a saldar sus propias deudas.
Seis años después solo quedan los recuerdos, y los testimonios de quienes compartimos con ella. Aún hoy, está latente la tensión entre el Estado decadente y su recomposición, y Florencia lo refleja en un presente inhóspito, oscuro y un recuerdo congelado.

Recuperar a Florencia no es prender una vela y tener esperanza, recuperar a Florencia, para nosotras, es recuperarla en el día a día. Florencia nos iguala en la diferencia porque Florencia somos todas.

Hoy Florencia es banderas que encabezan marchas, es carteles y consignas, pero también Florencia es presente que nos motoriza, signo de lucha y compañera de lucha en la recuperación de los valores colectivos para ponerle fin a esta carrera de atropellos sobre la vida.





Lilén Díaz DNI 27323596
Cecilia Lucía Cavilla DNI 28485233
Silvina Bergmann DNI 28485777

 

Julio López

. desaparecido

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